La adicción al tabaco es una de las principales causas de mortalidad y deterioro de la calidad de vida, y ocasiona cinco millones de muertes al año. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que, de mantenerse las tendencias actuales, para el año 2020 el tabaquismo será responsable de diez millones de defunciones, de las cuales siete de cada diez ocurrirán en los países en desarrollo. Además, es causa del 90% de los casos de cáncer de pulmón y está asociado a muchos otros padecimientos como enfisema, bronquitis, asma, accidentes cerebro vasculares, ataques cardíacos, enfermedades cardiovasculares e in-fertilidad.
Según los resultados de la ENA 2002 hay edades de inicio en el tabaquismo cada vez más tempranas, en comparación con los resultados de 1988, y al mismo tiempo se detectó un incremento de esta adicción en las mujeres.
Desde el punto de vista socio-económico, el tabaquismo también tiene implicaciones importantes. En términos de ingresos y de capacidad de empleo, el cultivo del tabaco es la tercera actividad agrícola en México.
En fumadores adolescentes, de 13 a 15 años, se ha encontrado una relación entre los problemas psicosociales y el establecimiento del hábito de fumar Una hipótesis que explica dicha relación, es que los trastornos del estado de ánimo podrían ser primarios y revelarse con la abstinencia. Así desarrollan una fuerte dependencia al tabaco y pueden requerir de varios intentos y de tratamientos a largo plazo para lograr la abstinencia.
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